sábado, 5 de marzo de 2011

La razón, las formas y los escépticos decepcionados.



Todos hemos escuchado aquella vieja frase Tienes razón, pero te pierden las formas” o lo que es peor: “Las formas que empleas, te han quitado la razón”. En cualquier aspecto de nuestra vida social lo ideal es actuar de manera equilibrada, exponiendo nuestros argumentos de una manera sólida y, al mismo tiempo, haciendo que dicha exposición resulte atractiva y respetuosa. Soy consciente de que este es un ideal nada fácil de llevar a la práctica. Sin embargo, conviene tener muy presente que en este mundo que acostumbramos a llamar del “misterio” abundan las personas que han fundado su creencia en determinadas anomalías de un modo absolutamente sincero, bien a partir de ciertas lecturas, bien a partir de experiencias personales, o bien a partir de sus propias investigaciones. No voy a entrar ahora a analizar si tales creencias están correctamente fundadas o no, si emplearon el método científico para establecerlas o se dejaron llevar por ilusiones y vaguedades. Lo importante es tener presente que, en torno a dichas creencias, a menudo hay una fuerte implicación emocional, hay mucho tiempo consagrado a su estudio, mucha dedicación y, también, mucho dinero desembolsado en viajes, libros, aparatos… Todo ello invertido sin perseguir ningún ánimo de lucro y movidos por la más grande de las curiosidades.

Cuando se despachan tales creencias y esfuerzos personales con ligereza. Cuando uno parodia, insulta y se carcajea de quienes defienden, repito, sincera y desinteresadamente, tales planteamientos, entonces ni se vence en el debate, ni se convence. Afloran los frentes y las trincheras y de la discrepancia razonada, serena y sensata se pasa a la bilis ciega que busca no solo la humillación del oponente sino silenciarlo y someterlo incondicionalmente. Pues bien, el empleo de estas formas extremas son una de las características que más se les ha reprochado al movimiento autodenominado “escéptico”. Unas formas de hacer y decir tan radicales que han provocado ciertas deserciones en las propias filas del citado movimiento.

Ya vimos en uno de nuestros primeros post cómo Marcello Truzzi, inspirador del CSICOP, lo abandonó apenas unos meses después de haber participado en su fundación. Truzzi enseguida comprobó que aquella institución estaba siguiendo unos derroteros que lejos de hacer una pedagogía del buen pensamiento crítico y zetético, prefería el camino de la burla y el cierre de las páginas de Skeptical Inquirer a todo aquél que no compartiera los prejuicios negacionistas de la institución. En aquella publicación no podían aparecer anomalías pendientes de solución con sus correspondientes debates académicos en torno a ellas, sino tan solo fenómenos pseudocientíficos ya “solucionados” o explicados. Se adoptaba así un tono paternalista y de denuncia que no buscaba el contraste de ideas entre partidarios y detractores de un asunto, sino la mera exposición unidireccional de ideas y estudios. ¿Se puede hacer pensamiento crítico cuando sólo se ofrece al lector una visión de las cosas? Las formas como decía al principio son importantes, y nadie es menos firme en sus convicciones por dejar hablar y escuchar a quien no piensa como uno mismo.


Paul Kurtz y el Día Internacional de la Blasfemia

Dentro del grupo de fundadores del CSICOP, además de Truzzi estaba Paul Kurtz, afamado profesor de filosofía de la Universidad de Búffalo y uno de los más vehementes adalides del movimiento escéptico internacional. Fue fundador y presidente del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), del Consejo para el Humanismo Secular (CSH), del Center for Inquiry (CFI) y de la editorial Prometheus Books. También ha sido uno de los promotores del llamado Humanismo Secular, dentro del cual acuñó el término «eupraxofía» (La palabra proviene del griego buenas prácticas y sensatez) para referirse a una visión de las cosas, de la realidad y del hombre nada religiosa.

Para Kurtz, los métodos más óptimos de conocimiento son la lógica, la observación y la ciencia, mientras que la fe, el misticismo o la revelación suponen un componente sobrenatural de la realidad que resulta falso y nos hace caer en la denominada “tentación trascendental”.

Podemos decir que el Humanismo Secular sería la manera filosófica que Kurt postuló para darle un contenido ético, metodológico y funcional al ateísmo clásico. No se trataba de negar a Dios sin más, sino de ofrecer un nuevo escepticismo y una nueva doctrina de vida desde la ciencia. De hecho, en palabras de Kurtz, su propuesta filosófica encierra “un enfoque doble: una perspectiva cósmica y un conjunto de ideales normativos por los cuales podemos vivir”.

Como vemos, Kurtz era un reformador y renovador del escepticismo. Se mostró muy beligerante con todas las pseudociencias, las religiones y las iglesias. No puede dudarse  su pleno compromiso con la causa y, sin embargo, el 19 de mayo de 2010, Paul Kurtz abandonó el Center for Inquiry (CfI), el Comité para la Investigación Escéptica (CSI) y el Consejo para el Humanismo Secular (CSH) por diferencias abiertas con la nueva directiva de dicho conjunto de organizaciones.

¿Qué reprochaba a los nuevos rectores de estas instituciones? Su radicalismo a la hora de defender determinados planteamientos. En concreto, llamaba la atención sobre la celebración del día de la blasfemia (30 de septiembre) y sobre determinadas viñetas cómicas dirigidas al clero católico:

Aunque estoy de acuerdo en que es de vital importancia defender el derecho a blasfemar, me disgusta la decisión del año pasado del CfI de celebrar el Día de la Blasfemia. Del mismo modo, aunque me parece bien recurrir a viñetas, me preocupa que nos burlemos de nuestros conciudadanos en la plaza pública.


Paul Kurtz


El Día Internacional de la Blasfemia consiste en una jornada destinada a blasfemar públicamente. Literalmente cagarse en Dios. En palabras de Javier Armentia:

Decían que la blasfemia era el peor de los insultos, porque tocaba lo más sagrado. Pero sabemos que lo más sagrado son los derechos humanos y esos se los pasan por el culo constantemente quienes más anillos llevan y dicen estar en conexión con esos sujetos inmateriales, dioses y demás alturas -altezas- celestiales con las que, tras mística comunión, enlazan y así pueden interpretar sus designios, su Plan para todos los demás...

Cagarse en Dios, o en la Virgen o en Shiva y los cienmil inmateriales fantasmas, dioses mayores y menores que con diferentes nombres como Alá o Marduk, o tantos otros. Es difícil injuriar algo inexistente. Uno le puede llamar todas las veces que quiera hijodeputa a Peter Griffin, pero bien sabemos que ese padre de familia estadounidense es un ser imaginario. No sufre, ni se da por aludido. Así le pasa al Ratoncito Pérez, al Monstruoso Espagueti Volante, a Brahma y a sus putísimas madres igualmente imaginarias...

Puede que como ejercicio no sea nada tántrico, pero quizá como labor de ciudadanía sea conveniente hacerlo. Hoy especialmente, día mundial de la blasfemia, porque cagarse hoy en Alá significa gritar que aquí estamos por la libertad de expresión, y las demás libertades y derechos de todos los humanos...

En fin, el objetivo del Día de la Blasfemia es colocar todas las creencias religiosas al mismo nivel de libre discusión, crítica, investigación y opinión que cualquier otro tema de interés. Nada de impunidad que no se merece. Y es el día 30 de septiembre, y no otro, porque fue este día en el que se publicaron en aquel diario danés las caricaturas de Mahoma...

(Ah, aún están a tiempo: el Center for Inquiry ha organizado un concurso de blasfemias, otro de ensayos sobre la libertad de expresión y otro para humor gráfico, ya saben, una de las cosas que más les toca los cojones a los musulmanes o cristianos fundamentalistas)

La viñeta ganadora del concurso fue un dibujo de Alexander Matthews, en el que un obispo entra a una habitación donde hay diez monaguillos y el prelado dice: "¡Dios! Es como si todos con los que he dormido estuvieran aquí".




Como vemos, incluso para la radical sensibilidad de Kurtz, dichas organizaciones humanistas habrían traspasado una línea muy peligrosa que le incomodaba: transitar de la reflexión racional a la agitación emocional de la masa social. Y es que dicha agitación acostumbra a nutrirse de elementos irracionales que desmerecen el buen escepticismo.

Lo cierto es que una de las organizaciones, el CFI, respondió diciendo que no entendía por qué se escandalizaba y consideraba Kurtz irresponsable esa manera de hacer crítica, puesto que en la revista de la institución, durante el tiempo en que Paul Kurtz había sido director, él aprobó viñetas similares. E incluso ilustraba la réplica con alguna de ellas.


Un escéptico decepcionado español: José Luis Calvo Buey.

También se cuidan poco las formas en el movimiento escéptico español. Como hemos visto, Armentia se sumó incondicionalmente al Día de la Blasfemia y junto a él otros destacados miembros del círculo escéptico como Luis Alfonso Gámez.

Pues bien, precisamente en el blog de Gámez puede leerse entre sus primeros comentarios el siguiente escrito por José Luis Calvo:

Aplaudo la decisión del Sr. Kurtz. El escepticismo cae cada vez con más frecuencia en la astracanada, algo lógico cuando muchos escépticos hacen suya la frase mema de la carcajada y los silogismos. Hagan reír a cualquier precio y, al final, descubrirán que se han convertido en bufones.

¿Quién es José Luis Calvo? Pues uno de los historiadores de cabecera del movimiento escéptico español. Sus artículos incisivos proliferaron dentro del boletín de la ARP y de la revista El Escéptico. Un investigador creo que verdaderamente escéptico puesto que dirigía sus dardos críticos no solamente contra los autores típicos misterio, sino contra los trabajos realizados por los autodenominados escépticos españoles. Sirvan dos ejemplos de este posicionamiento ecuánime:
-          Los guardianes del Secreto, escrito por Lorenzo Fernández Bueno
-          La Sabana Santa ¡Vaya Timo!, escrito por Felix Ares de Blas.

Ambos son, a mi juicio, unos extraordinarios trabajos de crítica histórica en los que se revisan, documentan, evalúan y, en su caso, refutan las aseveraciones más gratuitas realizadas por dichos autores. Y lo hace José Luis Calvo deteniéndose página a página en cada uno de dichos libros. Hasta tal punto es así que su crítica de la muy mediocre y superflua obra de Félix Ares de Blas, creo que es el mejor trabajo crítico en español acerca del Santo Sudario de Turín. Mil veces mejor que la obra evaluada y, además, gratis. No se puede pedir más.



¿Qué opina José Luis Calvo Buey sobre el cariz que ha ido adoptando el escepticismo en España? Pues lo tenemos de primera mano en su blog personal que durante mucho tiempo mantuvo eliminado y que, recientemente, gracias a la insistencia de su buen amigo Luis Alfonso Gámez ha vuelto a mostrar todos sus contenidos. Si bien, asegura José Luis que no va a actualizar ni incrementarlo con nuevas aportaciones. En el blog nos dice lo siguiente:

He recuperado todos los artículos sin cambiar ni una letra, ni siquiera en los casos en que me equivoqué. He de advertirles que en el proceso se han perdido todas las ilustraciones y que los enlaces internos han dejado de funcionar. He eliminado la opción de comentarios porque, sencillamente, no deben esperar respuesta alguna a lo que Vds. quieran decir. Esta etapa de mi vida está pasada. En la actualidad me repugna hasta un punto que no sospechan todo lo relacionado con el escepticismo entendido como una corriente organizada (demasiados imbéciles para mi gusto) y no voy a perder ni un segundo más en estos temas, así que vuelvo a ocuparme de las cosas que realmente importan, una poesía, una novela, una mujer.

Una de las cuestiones que siempre me han sorprendido del escepticismo organizado (que paradójicamente, como en el viejo chiste de que iban a conceder el Nobel de Física a Franco por haber conseguido inmovilizar el Movimiento, si por algo se caracteriza es por su desorganización) es la facilidad de alguno de sus componentes para explicar el porqué cree la gente de forma simple. Sencillamente, para tan "elevados" pensadores, siempre detrás de la credulidad hay un consuelo para el creyente, una irracionalidad, una idiotez generalizada o un provecho económico. Todo ello muy sencillito y bien aderezado de insultos al contrario y, por tanto, más digno de un "Crónicas marcianas" (del televisivo, no de la novela homónima) que de un supuesto movimiento filosófico.
¿Cómo entiende José Luis Calvo la manera de afrontar escépticamente las cuestiones del “Misterio”? En los comentarios acerca de la dimisión de Paul Kurtz podemos acceder a un buen ramillete de interesantes y sensatos razonamientos.

Parsley dixit:
"Qué tienes en contra de los bufones? ¿O del humor?"
Nada cuando se trata de hacer reír. Todo cuando de lo que se trata (supuestamente) es de difundir el pensamiento crítico. Y sí, eso puede hacerse con humor pero éste no puede ser nunca un sustituto de la argumentación, sólo un complemento.

"La parodia suele ser la crítica más lúcida y la que es capaz de llegar a más gente. Será con sentido del humor como el escepticismo podrá calar hondo en la sociedad, no con mojigatería y soporíferos discursos moralizantes."
Pues nada. Fiche a Belén Esteban y que promocione el pensamiento crítico. Si lo que importa es llegar a la gente y no importa la incoherencia con el propio mensaje es lo mejor que puede hacer el escepticismo español ¿o no?

Lo que sí digo es que si los escépticos hacen suyas frases memas como aquélla de la carcajada y los silogismos, si aceptan que lo importante no son los argumentos sino el llegar a la gente sin importar cómo, acabarán convirtiendo el escepticismo en una charlotada. Y sí, también considero que los pasos para ello ya se están dando tanto en el escepticismo organizado internacional como en el español.

Que sí, que si el argumento viene acompañado de humor mejor que mejor pero que el humor no es el argumento ni, por supuesto, es más importante que éste. Si olvidamos algo tan elemental como eso la trivialización es imposible de evitar. Por cierto, cuando se habla de celebrar el día de la blasfemia ¿no hay intención de vejar, difamar u ofender? Pues entonces no hay blasfemia así que ya no entiendo nada. Vamos a celebrar el día de la blasfemia sin blasfemar ;-)

Para vender el mensaje con humor, primero tiene que existir un mensaje. Segundo, si el papel de envolver el regalo es más atractivo que el regalo, eso significa que el regalo es una pura mier...

Parafraseando las palabras del poema del Mío Cid, diría de José Luis Calvo Buey: “Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor”.


Resumiendo…

¿Hasta qué punto es buena pedagogía del pensamiento crítico gritar en la vía pública “me cago en Dios, Alá o Buda”? ¿De verdad es sensato pensar que si alguien grita “me cago en el comunismo” o “me cago en el liberalismo”, los comunistas se harán liberales y los liberales se harán comunistas?

Conviene tener presente que con tales soflamas se hiere a las personas, no a sus creencias. En la mayoría de las ocasiones las unas y las otras van unidas. A menudo, las personas son sus creencias y quien olvida esto ni es demasiado racional, ni aplica como se debe una adecuada pedagogía del buen escepticismo.

Por otro lado, si lo que se pretende con la blasfemia es molestar y herir a quienes viven profesionalmente y se lucran sosteniendo y divulgando tales creencias, de nuevo hay que tener presente que tras esos líderes mediáticos, clérigos, sacerdotes y monjes puede haber una masa social que les siga desde la emoción y la sinceridad. También dentro de esa élite habrá sinceros devotos y aprovechados como en cualquier orden de la vida, incluido el mundo académico. Dudo mucho que blasfemando se convenza a ninguno de nada. Al contrario, acabarán más enrocados en sus postulados religiosos y acríticos. Divulgar conocimiento y pensamiento crítico desde la ofensa no es ningún atajo. Más bien demuestra una falta de imaginación espeluznante, propia del fanatismo ideológico. 

Siempre creí que el objetivo esencial del escepticismo era enseñar a pensar, no profundizar en las mil y una maneras de proferir insultos.


miércoles, 26 de enero de 2011

Parapsicología, espectáculo y trucos.

Es evidente que la parapsicología y el espectáculo han ido de la mano en muchas ocasiones. Tal es así que cualquier investigador de anomalías que se precie, debe ser un buen conocedor de las técnicas de ilusionismo. Al menos, debería saber hasta dónde se puede llegar con ellas y en qué consisten sus procedimientos. Acostumbran a decir muchos investigadores que cualquier fenómeno paranormal, cualquiera, es reproducible al completo mediante ilusionismo. ¿Significa eso que todo lo anómalo es ilusionismo? No necesariamente, pero tampoco el dejar abierta esa posibilidad implica crear un coladero donde todo valga. Lo mejor es ir caso por caso, aunque también es lo más costoso y desesperante en este tipo de investigaciones.


Quiero traer aquí algunos ejemplos flagrantes de cómo el ilusionismo se ha colado en el mundo paranormal. Una vez explicados resultan fáciles de entender, pero ejecutados estos trucos en el contexto adecuado, con una ambientación sugerente, un público o testigos entregados, predispuestos o agradecidos, etc. etc. resulta muy complicado no dejarse seducir por la presunta veracidad del fenómeno anómalo que han puesto ante nuestros ojos.

El lenguaje y la cuidada retórica paranormal: Un primer factor importante a la hora de convencer al público es que el médium, dotado o sensitivo en cuestión rodee todas sus actividades mediúmnicas de una verborrea especial que induzca a la credibilidad. Así, recomiendan los mentalistas que en lugar de los términos “juego” o “efecto”, se empleen otros como “experimento psíquico”, “fenómenos psíquicos”, etc. que destilan mayor respetabilidad. Si se quiere ir más lejos, por supuesto podemos hablar de “canalización”, “contacto espiritual”, “comunicación con el otro plano”, etc.

Hay que huir también de vulgarismos tales como “adivinación”, “espiritismo”, ”magia”… y rodearse de una nomenclatura más formal y, aparentemente, “científica” como pueden ser “cognición espiritual”, “percepción extrasensorial”, etc.

De igual modo, al público hay que tratarlo no como “damas y caballeros”, sino mucho mejor “testigos”. Huir de términos como “fantasmas” y “muertos”, e intercambiarlos por “espíritus amigos”, “familiares fallecidos”, etc.

Son ejemplos básicos de cómo una buena selección del lenguaje, permitirá crear una atmósfera adecuada y participante en la que el presunto dotado desarrollará, luego, sus también supuestas capacidades trascendentales.

Además de este vocabulario, nunca está de más cubrirse las espaldas con algunos razonamientos que sean imposibles de refutar y actúen como escapatoria de emergencia. Así, Anne Germain, médium que asegura ver espíritus de fallecidos entre el público y canalizar sus mensajes a los vivos, plantea en su declaración de intenciones, antes de iniciar cualquier sesión, el siguiente argumento:

Las percepciones pueden revelarse con palabras o evidencias que se atribuyen generalmente a la persona que aparezca o en forma de pruebas directas, como la edad, nombre, descripciones de la forma como fallecieron, aniversarios o algo similar. Aunque algunos mensajes no contengan estas evidencias, pueden contener otras igualmente específicas.

Incluso, a veces las pruebas que se proporcionan no son inmediatamente identificadas. Puede suceder que el mensaje sólo tenga sentido después de hablar con los miembros de la familia, que añadan datos que usted desconocía o puede que la información la relacione más tarde.

Como vemos el argumento resulta impecable. Anne Germain, en verdad, delega en el sujeto –familiar o amigo del fallecido- la responsabilidad de identificar al muerto. Y si no lo hace inmediatamente, podrá hacerlo luego, mañana, pasado o al otro… Pero llegará el día en el que tropiece con alguien que se ajuste a los visto por la vidente. De este modo, las percepciones de Anne Germain, nunca pueden refutarse, sólo pueden confirmarse, si bien, el momento en el que esto ocurra puede variar. Lo llamativo del argumento es que no hay manera de cuestionar a la médium. Si no hemos dado con el fallecido que nos refiere Anne Germain, la culpa la tenemos nosotros que no hemos indagado en nuestras vidas lo suficiente. Nunca ella.








Lectura en caliente: Una técnica muy conocida y básica de ilusionismo para simular algunos fenómenos anómalos es la lectura en caliente. Consiste en que el sensitivo tenga en su mano información personal de los sujetos a los que va adivinarles algo. Esa información se puede capturar por diferentes vías. Una de las más típicas es que personas afines al médium se mezclen entre el público antes de iniciar la sesión y extraigan mediante conversaciones informales algunos datos de los sujetos. Todos sabemos que en las salas de espera de cualquier lugar, por ejemplo, la Seguridad Social, hay personas muy dispuestas a relatarnos toda su trayectoria sanitaria, relaciones familiares, laborales, etc. etc.

Una vez entregada esa información al vidente de turno, este no tiene más que comentar algunos de estos datos más significativos al sujeto durante la sesión, quien asombrando por la revelación, tenderá a bajar la guardia y, enseguida, se mostrará más colaborador con el vidente y sus predicciones.

Lectura en frío: Esta técnica de ilusionismo resulta mucho más sutil y al alcance de médium con mayor destreza y entrenamiento. La lectura en frío consiste en plantarse delante de un sujeto y mediante preguntas, observación de su comportamiento no verbal, apariencia, etc. aportarle información sobre su vida que él, por un lado, considere absolutamente veraz y, por el otro, que se vaya con la sensación de que de ningún modo se la ha proporcionado al vidente.

Para ello es necesaria una gran agilidad mental por parte del vidente. Uno de los médium más mediáticos en el ejercicio de esta técnica bien puede ser John Edward, quien disfruta de su propio programa de televisión en Estado Unidos. En este vídeo se le ve actuar y se explica cómo sondea, cambia de discurso, de preguntas y extrae información sobre el espectador a gran velocidad.





Códigos verbales y sonoros: En los casos de telepatía existen numerosos trucos para reproducirla. En algunas ocasiones, esos trucos llegaron al laboratorio de Parapsicología. Por ejemplo, dos hermanas jóvenes aseguraban poder transmitirse el pensamiento a distancia. Los investigadores las pusieron a prueba con el típico experimento de cartas Zener. Estas cartas, como es bien sabido, tienen cinco figuras –un cuadrado, unas ondas, un círculo, una estrella y una cruz- y tras barajar el mazo el investigador, le era entregada una a una cada carta a la chica emisora. La joven receptora permanecía al otro lado de la mesa, separada de su hermana por una mampara opaca. La comunicación entre ambas se realizaba por medio de un simple código consistente en que la hermana emisora golpeaba contra la mesa la carta Zener de turno. Cada golpe correspondía a una figura. Así, por ejemplo, el cuadrado se indicaba colocando la carta en la mesa sin hacer ruido; el círculo golpeando la carta por una de sus esquinas contra la mesa; las ondas igual que el anterior pero usando dos esquinas del naipe golpeándolas rápidamente; la cruz se trasmitía arrastrando la carta por la mesa y haciendo ese roce audible por su compañera… Los investigadores no dieron con el truco y las hermanas acertaron más de un 80% de las tiradas. No quisieron acertar el 100% para no levantar sospechas. Incluso se llegaron a publicar estos sorprendentes resultados en revistas especializadas. Toda esta artimaña fue ideada por un ilusionista para poner en entredicho y ayudar a refinar los protocolos de ese laboratorio de Parapsicología.


Para que el código resulte óptimo debe de ser indetectable y los participantes del mismo han de tenerlo absolutamente interiorizado a la perfección. Al mismo tiempo, se debe producir la comunicación a gran velocidad, de tal modo que la ejecución trascurra con tal rapidez  que el público presente sea incapaz de seguirla.

Un ejemplo de este planteamiento lo encontramos en este vídeo protagonizado por una pareja de sensitivos venezolanos. Sobran las palabras.



También se puede hacer fraude sin tanta sofisticación. Una manera más burda y movida por otros intereses como vemos en este fragmento de la película Cazafantasmas. ;)

lunes, 17 de enero de 2011

"Dimensión Límite" se infiltra en "Más Allá de la Vida"

Me voy a tomar la libertad de traer aquí la síntesis impecable que del último programa de "Dimensión Límite" han hecho nuestros amigos de Foros del Misterio: http://www.forosdelmisterio.net/  Espero no les moleste ;) Dicha emisión radiofónica de "Dimensión Límite" va muy en la línea de lo que venimos reivindicando en este blog: pensamiento crítico y verdadero escepticismo, fundado en investigaciones rigurosas, ante lo anómalo. A ver qué os parece a vosotros.


'Dimensión Límite' se infiltra en 'Más Allá de la Vida'

« en: 14 de Enero de 2011, 20:05:26 »

El programa Dimensión Límite, dirigido y presentado por David Cuevas en la emisora madrileña RK20, ofreció este viernes en directo un especial de 3 horas de duración en el que se puso en entredicho el polémico espacio de televisión 'Más allá de la vida', un formato producido por Plural Entertainment y presentado por Jordi González que se emite en Telecinco desde el pasado 20 de agosto de forma ocasional. En él, cuatro invitados famosos y varios participantes -en teoría anónimos- escuchan los mensajes que Germain recibe supuestamente de personas fallecidas del entorno de cada invitado.

Bajo el sello del nuevo formato 'Infiltrados', los oyentes del programa pudieron escuchar el resultado de una reveladora investigación que se llevó a cabo a través de diversas grabaciones efectuadas por Juan José Sánchez-Oro (historiador y miembro de Dimensión Límite) que consiguió asistir al plató camuflado entre el público. Un público, por cierto, profesional, remunerado y reclutado por una agencia, tal y como suele hacerse en muchos otros espacios. La emisión, que ya está disponible para su descarga, demostró cómo los responsables del programa recogen previamente información de cada uno de los miembros del público sobre sus inquietudes e intenciones a la hora de participar en 'Más allá de la vida', y cómo la medium inglesa justifica previamente y de forma ambigua cualquier tipo de irregularidad en sus revelaciones.

Las grabaciones realizadas durante el proceso de casting y en el propio plató estuvieron salpicadas por sorpredentes informaciones sobre Anne Germain y opiniones de divulgadores como Iker Jiménez o Jesús Callejo sobre el formato. Además, Manuel Carballal (investigador, criminólogo y experto en ilusionismo), Eva María Muñiz (psicologa clínica) y Moisés Garrido (investigador y escritor) aportaron su punto de vista sobre el modus operandi de este controvertido programa. La investigación de Dimensión Límite dejó en evidencia cómo algunas partes del montaje final ofrecido a los espectadores en la emisión del pasado 11 de enero fueron alteradas o directamente suprimidas por parte de los responsables de 'Más allá de la vida'.

La visita a España de Anne Germain (cuyos honorarios por programa oscilan entre los 12.000 y los 15.000 euros) vino precedida por el fenómeno televisivo que generó en Portugal el programa 'Depois da vida' (TVI), un formato que cosechó elevados índices de audiencias entre el público portugués. En nuestro país, el escritor Antonio Gala, Jorge Cadaval -integrante del dúo humorístico Los Morancos-, Carmen Martínez-Bordiú y Ramona Maneiro se sometieron voluntariamente en la primera entrega a la experiencia de contactar con sus familiares fallecidos. Después, Lucía Bosé, actriz italiana y matriarca de una conocida saga de artistas españoles, Amador Mohedano, hermano y representante de la fallecida cantante Rocío Jurado o Alicia Hornos, madre de Rocío Wanninkhof, han sido otros de los invitados que han visitado el plató de "Más allá de la vida". No es la primera vez que se intenta lanzar un formato similar. Antena 3 estudió en su momento el lanzamiento de un polígrafo para personas fallecidas que finalmente no llegó a ver la luz.

Podéis escuchar y descargar el programa accediendo a través de la siguiente dirección: http://www.forosdelmisterio.net/index.php?topic=10225.0

jueves, 2 de diciembre de 2010

James Randi y experimentos bajo doble ciego

James Randi nació en 1928 y lleva ejerciendo muchas décadas como ilusionista bajo el sobrenombre de “el asombroso” (Amazing Randi). Con apariencia de abuelete dicharachero y de barba blanca muy poblada, ha conseguido convertirse en una de las grandes figuras del escepticismo contemporáneo. De hecho, es uno de sus representantes más mediáticos, pero también de los más controvertidos. Así, Randi tiene una trayectoria muy estimable en la caza y captura del fraude paranormal por todo el mundo. Aunque también ha sido objeto de denuncias y pleitos judiciales por dañar el honor de determinadas personas como Uri Geller. Pero lo que nos interesa aquí es ilustrar algunos modos escépticos y pseudoescépticos de afrontar los presuntos fenómenos anómalos para extraer enseñanzas de ellos.

James Randi


En la entrada anterior vimos en qué consistía la técnica experimental del doble ciego. Pues bien, Randi sabe perfectamente en qué consiste y lo aplicó con excelentes resultados, por ejemplo, al investigar en Rusia a un presunto dotado. Uno de los psíquicos rusos más reputados. El psíquico decía que era capaz de alterar a distancia las ondas cerebrales del cerebro de una persona o bien su presión arterial. Podemos ver en el siguiente vídeo la forma de proceder y cómo el doble ciego obtuvo unos resultados muy elocuentes al respecto:



En resumen vemos que la prueba propuesta por Randi debía  tener una duración de una hora.
Cada 15 minutos se extraería por azar una ficha cuyo contenido podía ser una de estas tres opciones:
-          No hacer nada
-          Cambiar la presión arterial
-          Cambiar las ondas cerebrales.

El sujeto al que se le iban a producir los cambios fisiológicos estaba en otra sala, aislado y conectado a diferentes aparatos para monitorizar los cambios.

Luego, finalizada la prueba psíquica, los registros arteriales y encefalogramas eran pasados a otros investigadores distintos para que detectaran si había o no algún cambio arterial o cerebral significativo y de qué tipo cada 15 minutos. Pero no se les decía qué era lo que se le mandó hacer al psíquico en esos 15 minutos.

El balance del experimento fue negativo y resulta realmente interesante ver el modo de razonar de los investigadores.


Ahora bien, Randi también aplica el doble ciego en otro caso, pero creo que aquí introduce una serie de sesgos y defectos de forma que adulteran el experimento. Se trata de una investigación que realizó a un grupo de zahoríes australianos a los que ofreció un premio de 40000 dólares si lograban demostrarle que eran capaces localizar agua o metales a través de las clásicas varillas de metal o madera:










El experimento con la aprobación de los zahoríes reunía las siguientes condiciones:
a)   Localización de agua:
-          10 tuberías enterradas de forma paralela en un campo.
-           Sólo por una de ellas fluirá agua.
-          La tubería por la que pasará el agua cambiará en cada intento por azar y ni los investigadores ni los zahoríes sabrán qué tubería es hasta que el zahorí haya finalizado el intento y haya dicho por cuál cree que fluye el agua.

La expectativa de acierto de los zahoríes era del 100% de los intentos.
La probabilidad de acertar por azar era del 10%, es decir, si lo intentamos 10 veces al menos en una ocasión podríamos saber por pura suerte que el agua pasaba por una determinada tubería. Una de cada diez veces podríamos adivinar dónde está el agua.

b)   Localización de metales: oro, latón
  Se ponen diez cajas en el suelo.
-          Se introduce por azar en una de las cajas un pequeño lingote de oro.
-          El zahorí debe adivinar en qué caja está dicho lingote.
-          Se hace la misma prueba con latón



Los resultados se exponen en el minuto 3:10 del segundo vídeo a través de las declaraciones del juez-notario del proceso:

Primera declaración. El juez dice: “Leeré primero los resultados del metal. En la prueba del latón nunca acertaron. Así que es 0% y con el oro acertaron 4 de 35, es cerca de un 10%. Así que el promedio de la prueba del metal fue de 6.6%, algo menos del 10% por puro azar”.

Segunda declaración. El juez dice: “En los resultados del agua, de los 50 intentos acertaron 11, es decir, un 22%”

Tercera declaración. El juez dice: El juez dice: “el total, es decir, del latón, el oro y el agua son 111 intentos, de los cuales acertaron 15, es decir, muy cerca del 10%”

A continuación, finaliza el análisis Randi con una pequeña charla ante todos los zahoríes: Los resultados “son la misma  probabilidad que cualquier juego de azar.  Lo que hemos visto es que todo lo que pasó hoy, entre otras cosas que hemos visto en el mundo nos parece indicar que el poder de los zahoríes no existe más que en la imaginación y el pensamiento mágico”

PRUEBA
INTENTOS
RESULTADOS
Porcentaje
Latón
26
0 aciertos
0%
Oro
35
4 aciertos
Cerca del 10%
Agua
50
11 aciertos
22%

Promedio prueba del metal: suma de los resultados oro + latón=6.6%
Promedio sumando todo: oro + latón + agua.
-          115 intentos
-          15 aciertos
-          Se obtiene un 12% de aciertos. No es significativo porque supera muy poco el azar.

Hasta aquí los resultados de la prueba tal y como los expone el vídeo. Ahora conviene ver los defectos de forma de los que, a mi juicio, adolece este experimento.
Vaya por delante una serie de advertencias: En primer lugar, el 10% de aciertos estimados como referencia de azar es un valor que sólo sería verdadero si la muestra utilizada (número de intentos y número de zahoríes) fuera mucho más grande. Al disponer de una muestra tan pequeña (26, 35 y 50 intentos) cualquier resultado obtenido, aunque fuera un 70% de aciertos podría fácilmente deberse al azar y no ser indicador de nada extraordinario. Para normalizar los resultados y evitar fluctuaciones aleatorias muy elevadas tendría que repetirse la prueba muchas más veces. Es lo que se denomina distribución de la probabilidad y campana o curva de Gausss.
Pero ya que Randi es éste el sistema que usa para evaluar una capacidad, deberemos jugar con sus reglas. Así que cuáles son los sesgos y defectos de forma identificables:

-          Ausencia de un grupo de control. Randi sólo hace la prueba a zahoríes y no a personas sin presuntas facultades, por lo que no tiene una muestra de no-zahoríes con los que comparar resultados, algo que dentro de los experimentos de doble ciego resulta muy recomendable.
-          La supuesta capacidad del zahorí, en principio, cabe pensar que pueda ser algo individual. No entiendo por qué se mezclan los resultados de todos con todos. Supongamos que en el porcentaje de aciertos del agua, hay un zahorí que ha acertado todos los intentos y el resto no. Sus aciertos quedarían enmascarados por los fallos de los demás y su supuesta capacidad adivinatoria permanecería invisible a los ojos de la estadística.  ¿No merecería la pena indagar en ese caso por separado para descartar o no el azar?
-          Otra presunción gratuita que hace el experimento es mezclar los resultados del metal con los del agua. ¿Acaso se trata de la misma facultad hallar agua que hallar metal? ¿Por qué mezclar unos resultados significativos que duplican la probabilidad del azar como es el caso del agua, con aquellos que no ofrecen valores de importancia como es el caso del metal? No todos los zahoríes debieron hacer todas las pruebas puesto que el número de intentos del oro, latón y agua es diferente. De lo que se deduce que tampoco todos los sujetos creían tener las mismas facultades adivinatorias.
-          Al sumar todos los resultados entre sí, se estaría adulterando el test. Pero se conseguiría algo mucho más útil a los propósitos de Randi y es que los valores significativos (22% del agua) se tiran a la baja y se enmascaran o invisibilizan mezclándolos con los valores de los metales. De este modo, todo el experimento queda en los márgenes del azar.


En suma, el test propuesto por Randi más que experimento parece un simple “concurso” disfrazado con las galas de la estadística y la metodología científica. Una pura anécdota o pequeño entretenimiento del que no cabría extraer una conclusión tan desproporcionada como la que manifiesta Randi ante los zahoríes.
Finalmente, no se me pasa por alto que la expectativa de acierto de los zahoríes rondaba el 100% y que en el mejor de los casos los resultados satisfactorios apenas llegaron al 22%. Pero como dije antes, no estamos aquí para valorar si estos localizadores de agua tienen o no alguna capacidad extraordinaria o poseen alguna hipersensibilidad poco común, aunque normal, de algún tipo. El objetivo de esta entrada es ilustrar y extraer ejemplos contrastados acerca de cómo se deben abordar estas cuestiones correctamente, desde un punto de vista verdaderamente escéptico.

martes, 30 de noviembre de 2010

Experimentación paranormal bajo doble ciego.

El ensayo a ciegas o enmascarado es una herramienta básica para prevenir el sesgo o manipulación consciente o inconsciente, mientras realizamos una investigación experimental. También, permite distinguir el efecto placebo, es decir, los presuntos efectos producidos por una sustancia inocua, de aquellos otros efectos verdaderamente inducidos por la sustancia específica que se esté estudiando.

Dentro de estos ensayos a ciegas se suele distinguir entre el ciego simple y el doble ciego. Con un ejemplo sencillo entenderemos ambos procedimientos.
Hace muchos años, una conocida marca de bebidas de cola lanzó la siguiente campaña publicitaria: “Acepta el reto de Pepsi”. El desafío consistía en que un encuestador callejero ofrecía a los transeúntes la posibilidad de tomarse dos vasos de cola, pero sin conocer de antemano a qué marcas de bebida pertenecía cada uno de ellos. De este modo, el sujeto debía consumir a ciegas el producto sin que su percepción del sabor quedara condicionada, previamente, por su simpatía mayor o menor hacia alguna de las marcas ofrecidas. Pues bien, la prueba así planteada sería un ciego simple.

Sin embargo, si el propio encuestador al ofrecer los dos vasos de bebida al transeúnte también ignora qué marcas le está invitando a tomar, entonces estaríamos ante un doble ciego.

Este procedimiento experimental tiene una amplia difusión en todos los ámbitos del conocimiento. Quizás uno de los campos donde más se aplica sea en el sanitario. Allí, son muy frecuentes los estudios realizados mediante doble ciego controlado con placebo para comprobar la eficacia de un nuevo medicamento. El propósito de este tipo de protocolos está orientado a eliminar el poder de la sugestión tanto de los investigadores como de los pacientes, de tal modo que ni los médicos ni los participantes conocen durante el experimento quién está recibiendo qué tratamiento. La forma de operar implica crear dos conjuntos de pacientes:
- Un grupo llamado de control que recibe unas dosis de un “medicamento” placebo. Es decir, una sustancia neutra desprovista de cualquier virtud curativa.
- El grupo de estudio a la que se le aplica una dosis del medicamento real.

Como decimos, es fundamental que ni los pacientes ni los investigadores conozcan con antelación quién recibe qué hasta que no finalice el experimento. De este modo, el doble ciego evita que los investigadores informen sin querer a los participantes del estudio o que inconscientemente predispongan la evaluación de los resultados.

Para que en medicina un estudio de doble ciego sea eficiente debería involucrar al menos a 100 personas y, preferentemente, subir hasta 300. Los tratamientos considerablemente efectivos pueden tantearse de forma provisional en estudios menores; sin embargo, investigaciones que involucren alrededor de 30 personas o menos por lo general no prueban nada en lo absoluto.

Otro ejemplo famoso de doble ciego o ciego simple fue la prueba de C14 de la Sábana Santa cuya muestra se envió a tres laboratorios junto con otras dos muestras de sendas telas antiguas para que realizaran la pertinente datación, sin que ningún centro supiera el origen de cada muestra que evaluaba.

Este tipo de procedimientos y cautelas experimentales deberían aplicarse obligatoriamente en el estudio de los fenómenos anómalos. Las pruebas de aquello que se suele denominar Percepción Extrasensorial y Psicocinesis hechas en laboratorio y por profesionales competentes suelen aplicarla con rigor o, al menos, así aparece recogido en los artículos que publican. Pero en otros ámbitos como las psicofonías o la ouija también tiene cabida el doble ciego.




Veamos un protocolo experimental de esta índole aplicado, precisamente, al desarrollo de una sesión de ouija:

  • Todos los participantes deberán tener los ojos vendados salvo, lógicamente, los investigadores.
  • Dispondremos de una baraja de cartas o tarjetas con las letras del alfabeto y los números del 0 al 9
  • Se repartirán al azar todas las cartas sobre la mesa haciendo un círculo, pero con la letra o el número hacia abajo de tal manera que no se vean. A la vista quedarán únicamente los dorsos de las tarjetas. Al disponerlas de este modo, ni el investigador ni los participantes sabrán dónde está cada letra o número.
  • Entonces, se numerarán consecutivamente con un rotulador y por el dorso visible todas las cartas que están en el círculo, de tal manera que cualquier observador que contemple la mesa sólo verá una lista de números sobre unas tarjetas.
  • Comenzará la sesión. Se harán preguntas y se anotarán los movimientos del vaso o del master hacia las tarjetas. Las respuestas serán, por tanto, un conjunto de números.
  • Cuando termine la sesión se dará la vuelta a las cartas y se anotará con qué número visible estaba asociada cada letra o cifra oculta.
  • Luego se decodificarán las respuestas (esos conjuntos de números) transponiéndo  los valores correspondientes (letras y número ocultos), esperando que de esta operación salgan palabras coherentes y reconocibles.

Este sería el nivel ideal de doble ciego aplicado a la ouija que puede completarse con otros controles o condicionamientos como emplear un vaso sensible a la pulsación de los participantes que vaya registrando la presión ideomotora que ejerce cada uno de ellos todo momento durante la sesión o, directamente, hacer la ouija sin tocar el vaso.

El protocolo se puede ir rebajando en su exigencia progresivamente para saber en qué condiciones y en cuáles no el fenómeno esperado se manifiesta. Así, podremos acotar algunas de sus características más determinantes y detectar las variables que están involucradas en su aparición. Pero, también, evidenciar aquellas otras que lo imposibilitan, lo que nos ofrece unas buenas pistas para conocer su auténtica naturaleza ordinaria o extraordinaria.

En suma, este tipo de protocolos experimentales contribuyen a afrontar de forma escéptica y con garantías el estudio de un fenómeno como la ouija. Como vemos, no lo niegan de antemano, si no que permiten y apuestan por su análisis, aunque todo el proceso está destinado en primera instancia a superar lo que debería ser siempre el escalón inicial de esta clase de investigaciones: establecer dónde o cuándo –es decir, bajo qué condiciones y bajo cuáles no- aparece un suceso verdaderamente anómalo.